El pabellón está compuesto  por  una única planta libre.  La  elección  de  materiales  y  formas así  como  la  transparencia   en   sus fachadas   crean   un  espacio  libre urbano, que se convierte en un lugar público, aislándose conscientemente del contexto.
El porche  se  apoya  en  una  columna circular suavizando  los  apoyos constructivos  y  descomponiendo  el volumen construido, posibilitando la entrada de la luz natural e invitando al visitante a  la vez  que  provoca  su curiosidad, insinuando parcialmente su interior.
Se  estudian sus distintos  usos  y  se ubican   en aquellos   puntos   que parecen más apropiados, uniéndolos, separándolos, relacionándolos,… según convenga.
La  multifuncionalidad   del   espacio alcanzada y la translucidez  así  como sus limpias formas y  la  homogeneidad de  materiales del pabellón crean una arquitectura  concentrada   en   el juego  de sombras  duras  y  suaves  según la hora del día.