El ancho mínimo de la calle de Santa María y Correo Viejo y las irregularidades, con un volumen definido que respeta las alturas, proporciones y ritmo del entorno urbano donde se encuentra.

A nivel de piso se proyecta un local comercial siguiendo el planeta y la perspectiva comercial de la calle Santa María.

La austeridad del exterior contrarresta con la elaborada interacción de los espacios inferiores donde se juega con transparencias y triples alturas logrando, así, la entrada de luz natural desde la claraboya ubicada en el techo del último nivel, las plantas libres y los colores claros potencian este juego.

La circulación vertical logra un recorrido visual por todas las plantas ya sea por la escalera o el ascensor vidriado, de esta forma la percepción de los espacios interiores queda determinada por el propio recorrido.